10 de mayo de 2011

Fondo Nacional de Financiamiento de la Salud (Notifé 92 - Mayo junio de 2011)



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Fondo Nacional de Financiamiento de la Salud

La Federación Médica Gremial de la Capital Federal (FEMECA), presenta un plan para mejorar el sistema de salud actual en la Argentina


Por Luciano Giusti


El sistema de salud de nuestro país se caracteriza por estar fuertemente fragmentado y desarticulado. La historia del formato actual del sistema, que se divide en el sector público, privado y el de las obras sociales, más el PAMI y las ART, entre otros subsectores, se remonta a la década del cuarenta del siglo pasado. En las actuales condiciones, los tres sectores tienen problemas de articulación para administrar de la mejor forma los recursos financieros y sanitarios, y en algunos casos, presentan serios problemas de financiamiento, lo que atenta contra el cuidado de la salud de amplios sectores de la población.

Frente a esta situación, la propuesta de FEMECA es trazar un camino como para llegar en el mediano o largo plazo, a un sistema integrado de salud, con el objetivo de que los recursos lleguen de manera igualitaria en tiempo y forma a quien los necesita. Para el Dr. Jorge Iapichino, presidente de FEMECA, “toda esta fragmentación genera departamentos estancos, donde se toman decisiones en cada lugar de acuerdo a las necesidades de ese sector en particular, y no en su conjunto. No se toma a la salud como un sistema integrado, por eso existe una Ley de obras sociales, una Ley de diabetes, una Ley de obesidad etc.”

Para Iapichino, el primer paso para integrar al sistema de salud es “la creación de un Fondo Nacional de Financiamiento de la Salud para la alta complejidad médica, la discapacidad y los medicamentos de alto costo y baja incidencia, conocidas estas como enfermedades catastróficas, que es como define la Organización Mundial de la Salud, a las enfermedades cuyo tratamiento tienen un costo directo, igual o superior, al 40% del ingreso del hogar del paciente afectado. En general, estas patologías, en parte, se expresan en el subsector privado en elevados co-pagos y altos gastos de bolsillo, mientras que en el sector público generan colas, restricciones, aumento de gastos, en detrimento de otras acciones de salud. Y en todos los subsectores, el tratamiento de estas dolencias provoca un aumento de los insumos, los conflictos y la pérdida en la calidad de atención, además de comprometer seriamente el financiamiento de las instituciones de salud, tanto públicas como privadas.

Junta Ejecutiva de FEMECA

Para el presidente de FEMECA, “la creación de este Fondo para atender a este tipo de enfermedades, sería una medida inicial para llegar a un sistema integrado de salud, junto al sector de la seguridad social, el sector público y el privado, dentro de una política de Estado en salud.” El Dr. Iapichino destaca la importancia de una política en este sentido, porque “para cambiar el sistema de salud necesitamos políticas que tengan sustentabilidad a través del tiempo, por lo que precisamos un debate que genere consenso, porque sin él, no existen políticas sustentables”. El Dr. Rafael Moscona, secretario de relaciones Institucionales de FEMECA, destaca que “lo que nos interesa como entidad gremial, es la sustentabilidad del trabajo médico en los tres sistemas actuales de salud, por eso queremos apuntar a un sistema integrado, con igualdad de oportunidades y accesibilidad.” Para Moscona, “ningún sistema de salud en Argentina puede estar bien económicamente si tiene que financiar las llamadas enfermedades catastróficas.” Para el secretario de Relaciones Institucionales de FEMECA, en la situación actual del sistema de salud, “el Estado interviene sólo con parte del financiamiento a estas patologías, y de esta forma desfinancia a las instituciones y provoca que los beneficiarios no consigan las respuestas a su salud en tiempo y forma. Por eso proponemos un sistema de financiamiento que acuda en apoyo por igual a los tres sectores: el de la seguridad social, el público y el privado.”

Para llevarlo a cabo, el Dr. Iapichino explica que “este Fondo se haría en conjunto entre el Estado, el sector privado, la seguridad social, las cámaras de clínicas y sanatorios y los laboratorios. Y para conformarlo, habría que definir primero las patologías de alto riesgo a cubrir, como así también las prestaciones básicas para los discapacitados que fija la Ley 24901.”

Para el Dr. Iapichino, “con este Fondo de Financiamiento de la Salud, administrado por el Estado y los representantes de cada uno de los sectores, se puede lograr un acceso universal e igualitario a la salud, en las patologías más complejas y ante los problemas sanitarios más graves. Y también los profesionales del sector podrían llegar a tener una mejor remuneración y superiores condiciones de trabajo.” El presidente de FEMECA subraya que “el dinero para este fondo lo aportarían todos los sectores de la salud, con un porcentaje a definir. De esta forma se articularía el sector público con el privado, en lo que podría ser el inicio de un proceso de integración del sistema de salud argentino.”

En este sentido, el Dr. Moscona afirma que “el Estado sería el garante judicial y el responsable de que la prestación sea pagada y brindada en tiempo y forma al beneficiario”, y subraya que con el funcionamiento de este Fondo, “es de esperar que el desfinanciamiento en el sistema de salud desaparezca.”

Funcionamiento del Fondo Nacional para el Financiamiento de la Salud


Funcionamiento

En el proyecto de FEMECA, el Fondo Nacional de Financiamiento de la Salud se convertiría en un órgano dentro del Ministerio de Salud, y se integraría dentro de lo que es hoy la Superintendencia de Servicios de Salud, reemplazando al APE (Administración de Programas Especiales), al tener atribuciones mucho más amplias. El APE en la actualidad funciona por reintegro, es decir que primero se hace la prestación, que pagan las instituciones y después se pide ese reintegro al APE. El Dr. Jorge Iapichino explica que el Fondo Nacional de Salud funcionaría de una forma distinta, “todos los sectores aportarían a este Fondo, y las prestaciones se brindarían a través se él con los prestadores que estén acreditados en él. De esta forma cualquier paciente, sea del sector público, del sector de la medicina prepaga o las obras sociales, cuando sufra alguna de las enfermedades contempladas, se acerca al Fondo y ahí le indican los centros habilitados que brindarían la prestación. Esos centros luego le van facturar al Fondo y este va auditarlos para que las prestaciones sean las que corresponden a la patología que el paciente tiene.” Iapichino subraya que al ser “el Estado a través de este Fondo el que pagaría la prestación, en este tipo de enfermedades toda la población accedería a una medicina igualitaria, porque no importa si uno paga la medicina prepaga más cara o es del municipio más pobre.”

Para el Dr. Moscona, “esto le daría un margen de previsibilidad a las empresas de medicina prepaga, a las obras sociales y a las instituciones estatales. Es como sacar un seguro de alta complejidad, pero con este Fondo avanzamos un poco más, porque sería un Fondo para estas patologías dentro del propio Estado.” Para el Dr. Iapichino, “con el funcionamiento de este Fondo se acotan los márgenes que puede haber de corrupción, porque al tener dentro del Estado el manejo de la alta complejidad y de los medicamentos de alto costo y baja incidencia, es el Estado el que compraría desde un solo lugar.”

El Dr. Antonio Di Nanno, secretario general de FEMECA, resalta que en la Federación, “creemos que este proyecto es un paso superador, porque si comenzamos a transitar un camino hacia un sistema integrado de salud, va a ser por el bien de todos. Esta es nuestra propuesta y la ponemos a debatir, también aceptamos ideas superadoras o situaciones que la hagan más eficiente.”

El Dr. Iapichino concluye que la idea de FEMECA, “es primero integrar a estos sectores en el Fondo Nacional de Financiamiento de la Salud, y después que los partidos políticos adopten esta transformación como una política de Estado, para que si el día de mañana llega al gobierno otro partido político, siga el mismo plan.”


¿Qué es un sistema de salud?

Un sistema de salud está conformado por el conjunto de recursos (humanos, financieros, biotecnológicos y estructurales), cuyas acciones están dirigidas prioritariamente a mantener y restablecer la salud de las personas.También es parte del sistema económico que incluye todas las unidades mercantiles involucradas en la producción, consumo y distribución de bienes y servicios orientados hacia la atención de la salud.


¿Cómo está dividido el sistema de salud en Argentina?

El sistema de salud de nuestro país está conformado fundamentalmente por tres subsectores: el público, el privado y el de la seguridad social (obras sociales).


Breve reseña de los tres subsectores más importantes en los que se divide el sistema de salud en Argentina

Subsector Público

Está compuesto por el Ministerio de Salud de la Nación y los 24 ministerios de salud provinciales (o equivalentes) y sus organismos dependientes centralizados o descentralizados. También forman parte de este subsector otros organismos públicos que realizan acciones vinculadas a la atención de salud, aunque dependan jerárquicamente de otras áreas de gobierno como el programa de atención de la salud para beneficiarios de pensiones no contributivas.

Sin embargo, dadas las características del sistema federal del país, los gobiernos provinciales cuentan con autonomía en materia de políticas de salud. A su vez, los municipios tienen a su cargo la ejecución de programas y administración de servicios en su órbita, difiriendo entre jurisdicciones la magnitud de su intervención. Brinda cobertura a aproximadamente 17 millones de personas (Ministerio de Salud, 2006).


Seguridad social

Está conformado por las Obras sociales nacionales, provinciales y el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI). El subsistema de obras sociales nacionales (regido por la Ley 23660) brinda cobertura de atención médica a todos los trabajadores en relación de dependencia y a sus familiares directos. Además, pueden destinar fondos para otorgar otras prestaciones sociales, como lo es el turismo social o la capacitación. Las obras sociales administran los fondos de seguro que provienen de la recaudación de aportes y contribuciones de empleados y empleadores. Brinda cobertura a aproximadamente 15 millones de personas (Ministerio de Salud, 2006).


Subsector privado

Desde el punto de vista del financiamiento, está constituido por las empresas y las instituciones sin fines de lucro como financiadores directos; y por las administradoras de fondos de seguro voluntario, comúnmente llamadas empresas de medicina prepaga, como financiadores intermedios. Finalmente existe una amplia oferta de servicios de prestadores privados, conformada por profesionales de la salud en sus consultorios particulares, clínicas y sanatorios con o sin fines de lucro e instituciones que prestan servicios de diagnóstico y tratamiento de emergencia. Este sector brinda cobertura a aproximadamente 3,5 millones de personas (Ministerio de Salud 2006).

9 de mayo de 2011

Ignacio Copani

El cantautor que combina la música con su trabajo social, habló con Notifé sobre su pasado reciente, Internet, la salud y la música de hoy


Por Luciano Giusti


Ignacio Copani vivió su primera infancia en la provincia de Santa Fe, “en un pueblito cerca de Rosario, donde me hicieron dos veces ciudadano ilustre y una vez persona no grata”, cuenta el cantautor con un dejo de amargura. Fue en aquellas épocas donde a los argentinos nos había separado un puñado de porotos. “Con lo de la 125 me putearon en todos los idiomas. Hasta mi familia no me llama.” En su último disco, “Yo nunca me metí en política”, Copani hace lo que más sabe: decir lo que piensa a través de canciones, haciendo ejercicio de su libertad de expresión sin medir las consecuencias políticas, comerciales o las que fueran.


¿Ese tema está bastante más aplacado ahora no?


Sí, de hecho ya he tocado en varios lugares de la pampa gringa y me ha ido bárbaro. Incluso no solamente en un recital mío al que va el que paga la entrada, sino que he tocado en una plaza en Pergamino y en otros lugares públicos del sur de Córdoba. Pero fue más de un año denso. Sobreviví a episodios muy incómodos, pero ya no es tan así.


¿Fue la vez más fuerte que en tu carrera se mezcló la música con la política?


En el contenido de mis canciones la política siempre estuvo presente, lo que sucede es que yo en algunos temas canto contra el poder, y siempre ese poder estaba en el gobierno. Ahora cambió el eje. Esta vez el poder de los grupos económicos y mediáticos no está en la administración, pero yo sigo cantando contra ese poder, que es el que a mi entender no nos permite ampliar el horizonte. Yo no cambié mi musa inspiradora, siempre canté contra la injusticia y la desigualdad.


¿Cómo nacen tus canciones?


Desde pibe me interesó cantar lo que veía: me gustaban mucho las canciones de amor, pero por un lado me aburría hacerlas y por otro me daba pudor mostrar la intimidad de mis sentimientos. Entonces desde chico comencé a hacer canciones con lo coloquial, con mi barrio, con mi equipo de fútbol, River, y con las cosas que eran parte de mis sentimientos. Y entre ellas aparecían muchas canciones llamadas de protesta, porque comencé a componer de adolescente en la época de la dictadura. El conflicto siempre es lo que me lleva a componer, a veces es un conflicto superficial, pero muchas veces conceptual como el de aquella época. Por eso el contenido de mis primeros temas en sí era triste, porque era como si escribiera las canciones en una pieza sin ventanas. Ahora las escribo con las puertas abiertas de par en par.


Sin embargo tu faceta más conocida es con las canciones alegres


Sí, eso es lo que me hizo conocido, canciones que fueron de moda: “No te creo nada”, “Cuantas minas que tengo”, “Lo atamos con alambre”, “Cuidado con los ladrones”, “Los Benvenuto”… Pero no fueron esos temas los que sostuvieron mi carrera. Si hubiera profundizado sólo en ese costado, hoy ya sería un artista olvidado. Me parece que estuvo bien lo de hacer canciones como “Lo atamos con alambre”, que se puso de moda, pero ya en el mismo disco hay temas como “Chupetines de acuarela” o “Puede verme”, que ya ponían acento en otra cosa. De todas maneras, la música “divertida” a mí me gusta hacerla, porque me aburriría hacer un recital entero con canciones dramáticas. Los muy grandes tienen también toques de humor y ritmo en su repertorio, por ejemplo Chico Buarque, Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez. Yo no hubiera podido sostener una carrera de humorista porque no soy un tipo divertido, como por ejemplo lo es Horacio Fontova. Así es que no podría haber sostenido con aquellos éxitos toda una carrera, hubiera sido una farsa. Hay artistas que sostienen farsas durante décadas, pero esa nunca fue mi intención ni mi vocación.


¿Y cómo fue el nacimiento de una canción como “Cacerolas de teflón”?


Fue un hit de casualidad porque fue por Internet. La compuse en los mismos días del cacerolazo por la 125, en que vi por la tele esos carteles que decían: Volvé Videla. Y además del cartel vi que nadie los apartaba. Y como no soy nada original en eso que lleva a los autores a escribir, hay uno de oficio en el que uno va volcando sus ideas y hay otro que es más compulsivo, que se refiere a un episodio muy feliz o muy infeliz que te lleva a componer estés donde estés. A mí, cuando me pasa esto último, al margen de no saber qué va a pasar con la canción, me hace sentir muy bien, porque es como que estoy recurriendo a la esencia de lo que es el compositor, a escribir lo que sentís. Cuando ocurren episodios así espontáneos te decís, “¿qué tenía que hacer yo?”: una canción. Así es que les mandé la letra a unos amigos que la hicieron circular. Luego la canté en el primer aniversario de la muerte del maestro Carlos Fuentealba en Neuquén.

Allí apareció en Internet, desde una grabación casera de una camarita que tomó una persona desde el público. Luego la canté en un par de lugares más, donde también aparecieron más filmaciones de aficionados y así circuló la música de la canción. Pero fue un hit diferente, que no sonó en la radio ni en la televisión, pero entre todos los soportes en los que la han subido a Internet tiene más de dos millones de visitas.


¿Y el hit “Cuántas minas que tengo”?


Tenía un amigo mío de San Justo que siempre se jactaba de sus conquistas, pero yo nunca lo había visto con ninguna mujer. Ése fue el disparador. Y después que es un tema con el que fanfarronea cualquier hombre. Fue la primera canción con la que tuve éxito. Había recorrido todas las compañías de discos y rebotaba en todos lados con mis canciones. Entonces vendía un caset con ellas en mis recitales, y gracias a ese caset y alguien que me vio en un recital que era amigo del Director artístico de EMI, me llamaron y me dieron un contrato de seis años. Para mí significó una oportunidad de difusión. Salió ese tema, pegó y a partir de ahí comencé a hacerme conocido. Desde 1996 me manejo de forma independiente, lo que me permite ser libre en todo sentido.


¿Como músico cómo ves toda esta irrupción de las bajadas de música por Internet?


Me parece bien. Hay que adaptarse a los tiempos, además Internet no propone una piratería industrial. Nadie baja un tema de Internet y arma el disco trucho para ir y venderlo. Los discos truchos salen de fábricas. Tomo lo de Internet como una promoción, cada uno que baja un tema es como cuando lo escucha por la radio. A mí, en particular, si no fuera por Internet no sé como hubiera difundido mis obras de la última década. Pero no es a mí al único que le pasa, este año salieron dos discos importantes, uno de Serrat y otro de Silvio Rodríguez, y los nombro a ellos porque para mí son los dos poetas más grandes dentro de los trovadores, y nadie se dio cuenta, salvo los que seguimos sus carreras. Es decir, si no es un episodio a destacar en los medios que salga un disco de los cantautores número uno, entonces qué queda para los demás.


¿Para el que comienza en la música ahora es más fácil o más difícil que antes?


Es una carrera donde hay que tomar exámenes todo el tiempo. Ahora tiene beneficios, como poder hacer demos muy baratos y poder mandarlos al mundo por Internet. Pero en las posibilidades de trascender termina siendo difícil, primero porque el espectro de competencia es mucho más amplio. En ese sentido los jóvenes como estrategia deberían impulsar más la originalidad del repertorio para poder destacarse. Creo que todavía los jóvenes artistas no lograron el ascenso intelectual que está logrando la comunidad joven con su acceso a la participación. Todavía sigue la inercia de la poca exigencia y de la búsqueda de la oportunidad mágica. Espero que eso cambie. Me considero un joven experimentado y me encanta que jóvenes vengan a mis recitales, pero tendría que haber un Ignacio de veinte años, un León Gieco o un Alfredo Zitarrosa de veinte años, pero todavía no están apareciendo.



¿Cómo relacionás a la música y con la salud?


Me parece muy importante, desde el consuelo cuando un bebé llora o tiene esos dolores como la salida de los dientes o los cólicos, que cuando lo mecés y le cantás lo ayuda. También se ve desde que nacen los chicos que los ponen en los cochecitos con cajitas de música, que los calma o los hace reír y se mueven al compás. En lo que es la música en sí, el concepto musical es absolutamente positivo para la salud. También es verdad que puede dañar la salud cuando se escucha música a decibeles muy altos. Pero también los contenidos de la música muchas veces promocionan la mala salud, que por las modas y las vanidades han inducido a mucha gente a perjudicar su propio cuerpo. De hecho en el rock ha habido mucha irresponsabilidad en la difusión del tema de las drogas desde un lugar irresponsable y vanidoso.

La figura de rock que sale al escenario y hace una oda a las drogas seguro que tiene una obra social, tiene manager y cuando se baja del escenario tiene una vida contenida. Pero el pibe que está abajo saltando y tomando por reflejo queda desguarnecido. Por eso en el artista tiene que existir una responsabilidad para fomentar la buena salud. Cada uno que haga lo que se le dé la gana, pero no estoy de acuerdo en fomentar desde la música el daño para el prójimo.


¿Esperás la reconciliación con tu pueblo?


Sí, creo que sí. Pero son ellos los que se tienen que reconciliar con la verdad, porque las cosas que me han dicho son todas mentiras. Nadie me dijo “cómo desafinás en esta canción”, que lo admitiría como una crítica, o “qué letra berreta”. Fueron críticas desde la mentira, de que cuanta guita te ponen o que está comprobado que recibo tanto dinero por mes. Además, dejaron de hablarles a mi mujer y a mis hijas que no escribieron ninguna canción. Pero no me quita el sueño, porque el hecho de no poder ir a ponerle una flor al cementerio a mi viejo, no me hace nada, se la pongo cada día y lo honro en cada canción.-


1 de diciembre de 2010

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